Mi cuerpo es mío, yo decído. Rezaban banderas y carteles cuando fue la marea verde. Yo venía militando el aborto desde antes de considerarme feminísta (aunque tarde pocos meses en darme cuenta). Cuando estalló la marea verde la felicidad era total, nos sentíamos plenas y confiadas de estar ganando una lucha que nos había hecho poner el cuerpo, las ganas, las energías y el sentido por tanto tiempo y con postergaciones personales, que no pudimos, ni supimos como imaginar qué hacer con tanto capital construido y desbordado. Pero a mi, en silencio "mi cuerpo es mio, yo decido" me hacía ruido. Un ruido desde la individualidad. No me interesaba definir sola. Yo quería políticas de salud colectivas. Yo me sentía hermanada y no se trataba de lo que a mi me pasara sola. Sino lo que nos pasaba a todas. Pero era un momento de levantar consignas y avanzar. En el 2020 la frase fue tomada por el movimiento antivacunas y me cayeron todas las fichas de golpe. Estaba claro que una politica d...
sobre subjetividad, redes sociales, feminismo contemporáneo y horizontes de futuro. ____________________________________________________________ Desde una Mirada sociológica, es posible abordar como las redes sociales operan como un mercado digital donde la exigencia de cuerpos hegemónicos funciona como un engranaje de consumo, control y retroceso social. Las plataformas digitales transformaron la imagen de las mujeres en productos de consumo rápido. Sólo las diosas hindues tienen tantos brazos para poder con todo. Nosotras somos humanas. El mercado de las redes sociales: • Góndolas digitales: Los algoritmos exhiben cuerpos hiper-hegemónicos como si fueran productos en oferta permanente. • Baja autoestima: La comparación constante genera inseguridad en las usuarias. • Influencia y consumo: Una persona con baja autoestima es más vulnerable a comprar productos, dietas o servicios para 'alcanzar' ese ideal imposible. • Retribución patriarcal: Este sistema ofrece a lo...